La Cordillera de los Andes exhibe su grandeza en las provincias patagónicas. Bosques milenarios y silenciosos con especies vegetales autóctonas se extienden a orillas de los espejos de agua.
En las cumbres de las montañas, la naturaleza se desborda en picos de granito y campos de hielo que derraman sus lenguas glaciares en lagos de belleza inigualable.
Imponentes mamíferos y aves marinas viven algunas temporadas en las agrestes costas patagónicas donde cumplen parte de su ciclo vital. Colonias de lobos marinos juguetean en islotes y restingas. Los elefantes marinos tienen en Península Valdés el más importante apostadero continental del mundo, lugar mágico al que acuden puntualmente las ballenas francas australes a procrearse en los golfos Nuevo y San José.